Una errata trabaja en el ABC
New Google Results Page (SERP) - Complete Redisign!
1. Everything is much cleaner now
2. Google wants users to start filtering out their results - the sidebar is more intuitive and appealing than the old text-links
3. Did anyone say BING? Yeah, this redesign looks a lot like MS search engine… Wow, could this be the first time Google copies something MS did well?
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(try google.com if you can’t see the new redesign in your local Google page)
Llego un poco tarde porque parece que tras sólo 12 días del nuevo año hemos dejado muy atrás el 2009. Pero últimamente he tenido tiempo para reflexionar: ¿cuáles son las tendencias que se extenderán hasta convertirse en lugares comunes? Y la respuesta la he encontrado por casualidad.
1. Pantallas táctiles para todo
Escribía hace una semana en Twitter (@jorgediaz) que había intentado escribir un mensaje de texto con un móvil de hace unos años… tocando su pantalla. Era un Nokia de tipo concha, de aquellos con las clásicas dos opciones en la parte inferior de la pantalla: “Menú” y “Contactos”. E intenté presionar con el dedo encima de “Menú”. ¡En serio! Me pareció lo más natural del mundo.
Y es que, por mucho que nos hayamos acostumbrado a las teclas, lo natural es interactuar directamente con lo que manejamos. Por eso, cuando no es posible la interacción, necesitamos aprender.
Los ordenadores de sobremesa, tal y como están diseñados, seguirán contando con teclado y ratón para comunicarnos con lo que pasa dentro de la pantalla. Pero a medida que los dispositivos móviles crezcan, iremos olvidando los interfaces indirectos y querremos tocar todo: desde las fotos que aparecen en pantalla, hasta las teclas virtuales para escribir, que podrán adquirir nuevas formas o funciones según el programa.
En este sentido, parece que la Tablet de Apple (o iSlate, menudo nombre feo) marcará un antes y un después tal y como lo hizo el iPhone. Los últimos rumores apuntan que en Apple sencillamente están redefiniendo la experiencia de la informática personal.
Si tuviera que invertir, lo haría en empresas que fabriquen este tipo de pantallas… o en la nube.
2. La nube: ubicuidad de contenidos
Durante las Navidades, mi padre quería regalarme un libro sobre Márketing. Yo le intentaba explicar que se lo agradecía mucho, pero que ya estaba ampliamente informado sobre las noticias de mi sector. Y que no había otra manera de hacerlo que a través de Internet debido a la rapidez con la que cambia la industria.
Para ilustrárselo, le enseñaba un ejemplo: a través de Twitter en mi portátil descubría un artículo interesantísimo sobre Social Media. No tenía mucho tiempo para leerlo así que lo guardaba en mi cuenta de Read it Later. De camino a mi cita, consultaba el artículo en mi iPhone y escribía un post sobre el tema en Tumblr la mañana siguiente desde mi trabajo.
La nube es más una realidad que una tendencia, pero aún tiene que crecer mucho más. A aquellos que vaticinan el fracaso de Chrome OS les diría que dentro de un par de años no tendrán sentido los sistemas operativos locales como existen hoy en día. Internet ya está ligado íntimamente a nuestra vida diaria y lo natural, una vez más, es que tengamos acceso a todas nuestras ‘cosas’ sin importar el lugar. En realidad, es como si hoy ya nos dijeran que sólo podemos acceder a Facebook desde casa. No lo entenderíamos.
Si no invirtiera en pantallas táctiles, lo haría en empresas que ofrecen servidores de alojamiento, como EMC. El negocio va a crecer de manera increíble. No sólo para grandes compañías como Google o Microsoft, sino también para pequeñas empresas. La ubicuidad de contenidos será tan natural, que las empresas tendrán sus propios servidores donde guardar sus documentos para que sean accesibles remotamente mediante contraseña. La clásica tabla de Excel en ningún momento se guardará en copia local, sino que se trabajará directamente sobre la copia en la nube. Y esto conlleva una consecuencia: el punto 3.
3. Mini ordenadores (netbooks) para empresas
Los netbooks han sufrido un espectacular aumento en 2009 para el usuario personal. Es una opción barata, sencilla y ligera para un usuario de perfil bajo que quiera leer su correo, sus perfiles sociales, editar un documento de vez en cuando…
Sin embargo, a partir de 2010 veremos cómo los netbooks comienzan su tímida implantación en las empresas. La razón tiene que ver con el punto anterior: si las empresas trabajan sobre documentos en la nube, ya no es necesario disponer grandes y potentes máquinas. Un netbook (aunque quizá con mayor pantalla) conectado a la nube, equipado con Chrome OS y con las aplicaciones corriendo en un navegador será suficiente para una gran parte del trabajo de oficina.
Además, este año leeremos muchas noticias sobre el camino que en este sentido tomará Microsoft con su próximo sistema operativo.
Actualización 2-abril: después de la presentación del iPad y su salida oficial hoy mismo, creo que podemos afirmar que los Netbooks están oficialmente muertos.
Un último consejo para invertir: fabricantes de discos duros Flash y fabricantes de chips de bajo consumo.
Los hábitos cambian. Es sumamente interesante observar cómo ha sido la evolución de las comunicaciones informales en Internet. Hablo desde mi experiencia, desde los tiempos en los que Telefónica intentaba instaurar su propia red llamada Infovía.
Al principio fue el chat, el IRC (Internet Relay Chat). Aunque había páginas que cargaban un cliente de chat por Java, yo usaba el mIRC, que facilitaba la conexión a servidores y permitía almacenar un historial de conversaciones que aun conservo.
La interacción personal en tiempo real no era nada nuevo. Los salones de chat acompañan al Internet comercial desde su implantación. Pero lugares del ciberespacio (qué desfasado suena) de chat solían estar plagados de desconocidos unidos virtualmente: ligaban, se contaban chistes o jugaban al trivial.
Desde el primcipio, algunos avezados construyeron sus propias salas virtuales en las que se reunían un grupo de amigos. De alguna manera era como quedar en un café; estamos en la mesa del fondo a la izquierda. Las discusiones se entremezclaban con el sonido de los miles de usuarios que, de fondo, estaban allí.
Yo era un poco más rudimentario. Por entonces el porcentaje de personas con Internet era ínfimo. En mi caso, sólo un compañero del instituto se había apuntado al futuro. Así que nos buscábamos por el nick que manualmente introducíamos. Cuando uno de los dos se conectaba, el programa lo notificaba.
Entonces descubrimos el Messenger, seguramente la versión 3.0, año 2000. Aquello era maravilloso y rápidamente se extendió. Me imaginaba un mañana hiperconectado: nada más levantarme para ir al trabajo desearía los buenos días a mis amigos y ellos responderían en una conversación coral de seis o siete personas.
En España, el Messenger reinó hasta 2006 aproximadamente. Hubo un momento clave, cuando a las nuevas amistades no se les preguntaba el móvil sino su dirección de Hotmail: “¿Cuál es tu Messenger?”.
Pero, poco a poco, el Messenger fue reemplazado por una herramienta maravillosa: Facebook (posteriormente copiada por Tuenti). No sólo presentaba infinidad de características con las que el Messenger soñaría (básicamente el ser una verdadera red social), sino que derribó uno de sus mayores inconvenientes, la intromisión.
El Messenger, en lo urbano, venció al e-mail por su inmediatez y su informalidad. No hacía falta un esfuerzo para comunicarse con otra persona. No hacía falta pensar qué escribir y rellenar varios párrafos. Pero su mayor ventaja fue también su mayor defecto. Los contactos de Messenger siempre estaban a la vista, esperando, solicitando una conversación. A veces, no abrir a un contacto era causa de discusión: “Qué pasa, ¿ya no saludas?”. Era incompatible hablar con una persona un día e ignorarle un mes. De modo que, al final, había una especie de omisión tácita y, de la interminable lista de contactos, nos comunicábamos con poco menos de diez.
Facebook superó esta limitación. Los mensajes eran casi instantáneos y cortos, como en el Messenger, pero su particular concepción del wall (muro) posibilitaba una comunicación mucho más relajada en el tiempo. Ya no había necesidad de contestar al instante y los comentarios se sucedían con minutos, horas o días de diferencia. El wallquedaba siempre accesible y las frases rápidas permanecían hasta que su destinatario o destinatarios decidieran contestar.
Hoy, a media tarde del domingo, me he conectado al Messenger y he encontrado un sólo amigo en verde. La conslusión es clara: oficialmente, el programa con el que crecimos en la red, ha desaparecido. Larga vida al nuevo Rey… hasta que llegue el siguiente.
A quien se sienta aludido:
Sin acritud: que ustedes, suficientemente temerarios para proclamarse “profesionales de Internet“, hayan necesitado llegar a noviembre de 2009 para darse cuenta de que los microsites están desfasados, asusta.
Pero no sorprende. Internet o la interacción humano-tecnología, al igual que el lenguaje, se puede aprender de manera natural o artificial. Y del mismo modo que yo nunca podré ser bilingüe en ningún idioma (siempre mantendré el acento y cometeré errores), ustedes nunca conseguirán asimiliar naturalmente el funcionamiento de la red.
Siguen aplicando convenciones de hace décadas a un mercado cambiado. Hablan de social media, de virales, de buzz… y casi todos sus comentarios desprenden las viejas costumbres de la comunicación unilateral empresa > consumidor.
Permítanme un consejo: dejen de bombardearnos con vídeos de youtube graciosos de los que no recordamos la marca; eliminen los microsites de asqueroso flash. En el nuevo mercado, el canal no pertenece a la empresa como sucedía cuando la TV o la prensa reinaban. El canal, Internet, pertenece al usuario.
En definitiva: construyan algo valioso desde el usuario y no hacia él. Creen valor y permitan que ellos acudan a ustedes.
En cuanto al social media, alguien dio las claves: hoy es mucho más barato y, por razones de segmentación, efectivo . Sin embargo el usuario de FB o Tuenti no accede a ellos buscando una empresa. Es una intromisión de nuevo poco natural y desagradable.
Hoy, no tendremos más remedio que aguantarla; mañana, habrá un nuevo FB y un nuevo Tuenti y el usuario migrará huyendo de todo el ruido intrusivo. No lo entiendan como una profecía, ya hay señales. ¿No están al tanto de la versión Lite de Facebook? ¿No elimina esta toda opción de injerencia empresarial?
Señores, despójense de los códigos regidores desde hace décadas. Las reglas han cambiado. La publicidad ha muerto.